miércoles, 12 de septiembre de 2012
Estamos acostumbrados a lucir de una manera para mostrar un status que poseemos o que fingimos poseer. Aparentamos estar felices cuando lloramos por dentro. Somos unos actores profesionales, algunos hasta deberían ganar el Oscar. Y no sólo eso, juzgamos al resto también por lo que vemos, por sus máscaras. Es cierto que muchas veces lo que está a nuestros ojos es una referencia, pero se sorprenderían de cuan equivocados pueden estar al formar una opinión de otra persona en base a sólo apariencias e impresiones. He descubierto corazones maravillosos en apariencias despreciables. Sabiduría del cielo en gente para otros miserable. Grandeza en gente discriminada. Amor en rostros endurecidos. Dejemos de actuar y juzgar y tratemos de ver el corazón de las personas... puede ser que tome tiempo, pero vale la pena.
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